lunes, 16 de octubre de 2017

Deseos


Vive en el 64, cuarta planta, puerta 6. Hoy cumple 46, su equipo ha ganado 4 a 6 al eterno rival y la lotería ha premiado al 6446, el suyo. Pero sigue sin ser feliz, añora un hombre con quien soplar las velas, alguien para celebrar juntos tantas casualidades. Coge un bolígrafo, dibuja en un folio un seis gigante, engancha un cuatro y le pinta boca, orejas y algún pelo suelto; prefiere los calvos. Recorta el dibujo con cuidado de no dañarlo. Lo guarda en su caja de los deseos, se acuesta y reza. Quizás mañana esté menos sola.

martes, 10 de octubre de 2017

Ruleta 6


Les gustaba quedar en la línea circular, a la misma hora, para que el azar trabajara. Él montaba en Lucero y ella en Manuel Becerra, la parada más lejana. Ambos tomaban el sentido al azar: unos días sentido 1, otros sentido 2. Cuando coincidían, una o dos veces por semana, se apeaban y disfrutaban de sus cuerpos en el primer sitio que encontraban. Muchos conocidos les criticaban, o les acusaban de tarados, pero ellos reían. Esas casualidades semanales valían más que los encuentros esporádicos mensuales de otros. Mucho más que los encuentros que ellos mantenían desde que se casaron.

lunes, 2 de octubre de 2017

Sonríe...

Saluda sonriente a sus vecinos malhumorados porque de pequeño aprendió que debía ser educado. Sonríe a los clientes que le abruman en el trabajo porque si bien su sueldo es una basura, una sonrisa transmite confianza. Entra en casa sonriendo porque aunque ella ya no está, ha leído que así producimos endorfinas que mejoran nuestro ánimo. Sonríe al revisar los análisis, que confirman los peores pronósticos, porque su abuela decía que así se alargaba la vida. Siempre ha creído lo de sonríe a la vida y te devolverá esa sonrisa, pero el tiempo se le acaba y sigue esperando.

Esta fue mi otra aportación a la propuesta semanal de "El bic naranja". La fotografía es la misma que la que acompaña a la entrada anterior.

viernes, 29 de septiembre de 2017

El maestro inexperto


Amante autodidacta de la mecánica cuántica, tenía una licenciatura en Biología Molecular y multitud de trofeos como experto ajedrecista. Gran aficionado al vino, había ganado varios premios al mejor sumiller del país, aunque su sueldo privilegiado se debía a su excelente reputación como analista financiero en temas bursátiles. Seguía acaparando distinciones que acreditaban sus grandes dotes cognitivas y perceptivas pero dormía atormentado pensando en la mañana siguiente. A diario, al salir a trabajar, coincide con su vecina. Y cada día abandona perplejo el ascensor incapaz de descifrar el movimiento de ojos y la sonrisa tímida que ella le dedica. 

Con este microrrelato participo en la propuesta semanal de "El bic naranja". En este caso la fotografía en la que había que inspirarse es la que acompaña esta entrada.


martes, 26 de septiembre de 2017

Creencias


Desde el día que murió don Eladio, hoy hace tres meses, no ha parado de llover. Los vecinos más devotos creen que el agua son lágrimas de alegría caídas del cielo para celebrar la venida del más beato del pueblo. Para los más guasones todo es debido a unas duchas gigantes que hay arriba para purificar a los recién llegados. Unos pocos, los más racionales, seguimos reuniéndonos cada tarde en la plaza para buscar alguna explicación lógica. Y como don Eladio profesaba tanto fervor religioso como odio al agua, seguimos esperando alguna señal definitiva que nos indique qué creer.

domingo, 24 de septiembre de 2017

El tío Florencio


La tía Margarita lleva meses sin salir de casa. El tío Florencio, más osado, se sienta en la puerta de casa y desde su silla controla las bocacalles. Nadie sabe qué les pasa, ni osan preguntar, porque junto a su asiento descansa una escopeta. Cuentan que temen que, al cambiar dictadura por democracia, alguien quiera saldar cuentas. Al principio Florencio esperaba con mirada fiera y dientes apretados pero ahora, desmejorado y ojeroso, está ahogado por los remordimientos. Esta tarde ha cambiado escopeta por bastón y ha salido a pasear. Desea que hoy sea el día y cerrar, cuarenta años después, deudas pendientes.

martes, 19 de septiembre de 2017

El protagonista


Otra vez los mismos lugares, idénticas tramas y romances. Tras dos trilogías con caballeros, dragones, castillos recónditos y princesas insípidas, el protagonista se siente secuestrado y abandona el libro. Cuando la autora descubre la deserción sale a buscarle y, sabedora de sus debilidades, pronto le encuentra. Apenas tarda en engatusarle con una vida rebosante de palomitas y telefilmes, una buhardilla en Madrid y varias suscripciones a revistas filosóficas sobre el republicanismo. Días después, ahogado en su nicho y harto de su monótona existencia, decide regresar. Justo a la primera página de un nuevo libro donde paciente espera la autora.

martes, 12 de septiembre de 2017

Entomólogo


La casa ha comenzado a llenarse de hormigas que poco a poco se van llevando todos los recuerdos que dejaste esparcidos por ella. Varias colonias de abejas han colonizado nuestra habitación apoderándose de aquellos rincones del techo que mirábamos juntos cuando terminábamos de amarnos. En tu lado de la cama las arañas están poblando de hilos finos cada pliegue de las sábanas donde aún se conserva tu olor. Recostado en el sofá, observo el espectáculo y sigo sintiéndolas. Ahí están, todavía aguantan. Ya han pasado tres semanas desde que te marchaste pero las mariposas siguen revoloteando por mi estómago.

martes, 5 de septiembre de 2017

El falso profeta


Para J.G.M.

Siempre que Jorge viaja en el Cercanías, sin libro ni móvil, le persigue la obsesión de que ese día acaba el mundo y él es el único superviviente. Entonces le gusta observar a las viajeras para averiguar con cuál conseguiría que la especie no se extinguiera. La de enfrente tiene las piernas gordas; a la del fondo le sobra maquillaje, y la rubia estirada viste fatal. Hoy, según elimina opciones, una voz varonil le ha sacado del letargo: “¿Qué te pasa cariño?”. Ese susurro le basta para olvidar sus ansias de salvador. Hace tiempo que no cree en profecías.

jueves, 24 de agosto de 2017

Por honor

La foto está tomada en la azotea del Círculo de Bellas Artes

Su lealtad al emperador, el acatar las órdenes y la deshonra de rendirse superaban al deseo de regresar a casa. Así, cuando supo que la guerra había terminado, siguió defendiendo aquella isla. Alimentándose de sapos, anguilas y ratas vivió solo hasta que treinta años después le encontraron unos soldados. Entonces pensó en que su familia quedaría marcada por ser un perdedor y, de rodillas, clavó su daga en el abdomen. No hubo sake, ni yuigon, pero murió honrando a los suyos. De pequeño le inculcaron que quienes se aferran a la vida mueren, quienes desafían a la muerte sobreviven.