martes, 16 de enero de 2018

El protocolo

La foto está tomada en la Sacramental de Santa María (Madrid)

Pestañeó dos veces para decir que sí, después levantó el índice de la mano derecha y a continuación repitió el gesto con el de la izquierda. Atónitos, los forenses suspendieron la autopsia. La mujer recibió aviso y, sin poder aguantar las lágrimas, acudió de inmediato convencida de ser víctima de una broma pesada. Ya en la morgue los médicos pidieron al difunto una muestra de vida y éste levantó el dedo corazón de la mano derecha dirigiéndolo hacia ella. Fue suficiente. Su esposa autorizó a los forenses a seguir con el protocolo habitual para estos casos. Ayer lo enterraron.

viernes, 12 de enero de 2018

Eutanasia

La foto está tomada en el Hospital Clínico San Carlos (Madrid)

El aroma a sal marina, el sol en la cara, los amigos, las risas, la pajita alargada con la que sorbe el mojito, el mar, las rocas puntiagudas, el sentirse vivo, el último salto, la zambullida inacabada, las ambulancias, el silencio que conduce a la muerte en vida. 

El hedor a productos químicos, el fluorescente siempre encendido, la soledad, el llanto, la pajita alargada con la que se alimenta, el hospital, las paredes asépticas, el sentirse una cabeza viva en un cuerpo muerto, el último sorbo, las sacudidas liberadoras, las ambulancias, el silencio que por fin le permite descansar.

viernes, 5 de enero de 2018

El silencio de la pregonera


En cuanto un camión asome por la avenida aparecerá la pregonera dispuesta a pactar la tarifa con el transportista. Después tomará la trompetilla para desgañitarse con su cantinela: "Quien quiera comprar fruta de todas las clases, que vaya a la plaza". Tras vocear la mercancía por todo el pueblo, regresará a casa. Ahí ya no gritará, aunque es donde debería hacerlo. Preferirá callar. Cómo contar lo de la botella de vino cosida a la boca del marido; cómo afrontar lo del hijo y los cincuentones de la capital; cómo superar el embarazo, de padre desconocido, que oculta su hija.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Viaje extraordinario

La foto está tomada en la estación de Atocha

Deja atrás el semáforo, cruza el paso de cebra y entra en la estación, justo a tiempo de tomar el tren. Cuando el Cercanías arranca observa cómo el maquinista abandona la cabina, una mujer es engullida por una papelera, el martillo de emergencia golpea a un viajero, los luminosos vomitan insultos y la megafonía suena en un idioma ininteligible. Él piensa que es lo único normal del vagón hasta que siente que algunos viajeros lo observan. Al notar cómo su cuerpo cambia de color desciende en la primera parada. A la carrera busca un semáforo donde situarse de nuevo.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Estío siberiano

Esta es mi aportación semanal a los viernes creativos de Ana Vidal para "El bic naranja". En este caso había que inspirarse en esta imagen de Oymyakon, el lugar más frío del mundo.


Cambió su forma de hablar limitándose a sustantivos y verbos. Mientras que su cuerpo se robustecía, su metro ochenta menguó veinte centímetros, el rostro ensanchó y los pómulos se hicieron más prominentes. Una mata negra, recia, espesa y ondulada terminó con la calvicie y su nariz chata se volvió aguileña. Vivía en Montoro, la localidad española más calurosa, pero estaba mutando a esquimal. Incluso decían que cazaba con arcos y arpones para alimentarse y que su vivienda estaba transformándose en un iglú. Nadie sabía que cuando ella dio el último portazo, un invierno siberiano se acomodó en su casa.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Esquivo

Mientras vuelven las ideas, para no tener abandonado el blog, voy a ir colgando historias que tenía aparcadas por el ordenador.


Al salir del metro toma la avenida y esquiva a las rumanas que suplican ayuda para unos sordomudos inexistentes. Esquiva la suerte millonaria que le ofrece el vendedor de la ONCE y a las chicas con chaleco de Acnur buscan nuevos socios. Esquiva los acordes que salen de la flauta del músico callejero y a la estatua humana que se planta frente a él. Al final del bulevar observa a su ex acercarse y cruza la calle corriendo para esquivar su mirada de desprecio. En su entierro contaron que en el colegio siempre esquivó las charlas de seguridad vial.

martes, 21 de noviembre de 2017

Los soldaditos


Estaba siempre sentado, como parte del paisaje, frente a mi trabajo. Le acompañaban su don Simón y unos soldaditos de plomo que hipnotizaban a los transeúntes y que jamás dejaba tocarlos. Decía que daban mal fario y no quería pasárselo a nadie. Ayer le vi tumbado, sangraba por el pecho. Con reparo me he acercado, estaba muerto. En un impulso irrefrenable he cogido los soldados. Tras limpiarlos los he puesto en una vitrina. Anoche mi mujer me abandonó; hoy me han despedido, y el coche ha gripado. Al entrar en casa los soldaditos aguardaban formados, apuntándome con sus fusiles.

lunes, 13 de noviembre de 2017

El patito feo

Esta es mi aportación a la propuesta de Ana Vidal para los Viernes Creativos de El Bic Naranja.
Esta vez había que inspirarse en la imagen que aparece en esta entrada.

El nacimiento de su tercera hija fue una desgracia para los Bauer. Sus ojos oscuros, su piel y pelo moreno deshonraban a la tez blanca y ojos azules de sus hermanas. Creció entre burlas, como un error de la naturaleza, envidiando el cariño y la educación recibida por las mayores. Nunca la invitaron a los desfiles victoriosos, ni la enseñaron esas canciones patrióticas cantadas con el brazo levantado. Hoy solo les agradece que también la relegaran aquella noche. Fue la única que no tomó la infusión. Solo ella vio lo que su padre llamaba la vergüenza de la derrota.

jueves, 9 de noviembre de 2017

De maletas y refranes


 Esta es mi aportación semanal a los Viernes Creativos de El Bic naranja. En esta ocasión el microrrelato debía ser sobre la última imagen que hubieras captado con el móvil. En mi caso apareción esta maleta.

Tomó la maleta más voluminosa que tenía y fue escudriñando entre lo que almacenaba en el trastero de su mente. Guardó reproches paternos, desplantes de sus hermanos y desprecios de sus íntimos. Después arrojó las mentiras y traiciones que durante años tuvo que soportar de Javier. Y haciendo un esfuerzo remetió al fondo todos los consejos de aquella amiga que después se fue con él. Cerró a presión y la abandonó junto a los contenedores. Horas después, al ver la maleta desvalijada, ha recordado el refrán favorito de su abuela: "de la vaca flaca, la lengua y la pata". 

jueves, 2 de noviembre de 2017

Fútbol y guerra


Cambió las botas de fútbol por las militares y la camiseta rojiblanca por el uniforme azul. Los gritos de ánimo en los estadios quedaron enmudecidos por los llantos de los campos de concentración, y los regates eléctricos sirvieron de ensayo para los desfiles marciales. Desinfló la pelota de cuero para abrillantar su Mauser el mismo día que arrugó la lista de máximos goleadores para contabilizar muertos. Su cara desapareció de los periódicos deportivos para copar las portadas del panfleto del Régimen. Lo más triste, leyendo su biografía, fue saber que dejó de ganar los partidos para ganar la guerra.